Presentación


En No se Olvida, el movimiento estudiantil de 1968 en Oaxaca,  once autores oaxaqueños, bajo la coordinación de Isidoro Yescas, se ocupan de recrear el ambiente estudiantil, social, cultural y político antes, durante y después de 1968 en la principal casa de estudios de educación pública a nivel superior en Oaxaca, y en reflexionar con sentido crítico de lo que hoy es Oaxaca y sus instituciones 50 años después.

El libro  se divide en dos partes: En Crónicas y testimonios escriben Victor Raúl Martínez Vásquez, Samael Hernández Ruiz y Jorge Machorro Flores. Y en Cincuenta años después participan Isidoro Yescas Martínez, Jorge Hernández Díaz, Carlos Sorroza Polo, Olga Montes García, Cirenia Vásquez López, Rodolfo Navarro Jiménez, Manuel Matus Manzo y Manuel Esparza Camargo.

En su ensayo El movimiento de 1968 en Oaxaca, Victor Raúl Martínez Vásquez describe a detalle los antecedentes y desarrollo del movimiento estudiantil y el proceso organizativo que se deriva del mismo, tomando como referencia a la Universidad “Benito Juárez” (UBJ), punto de encuentro y desencuentro de diversos grupos estudiantiles que durante la década de los sesenta participan en la política universitaria y, en algunos casos, en el quehacer electoral del Partido Revolucionario Institucional. Y será precisamente de las filas de uno de esos grupos, el denominado Liceo Juárez, de donde surgirán algunos de los cuadros estudiantiles que tendrán un papel protagónico no solamente en el liderazgo del movimiento del 68, sino en el impulso del movimiento popular que emerge con fuerza en la década de los setenta.

Guiado por su interés para transmitir a las generaciones del siglo XXI lo que representó para su vida personal y profesional el movimiento del 68, Samael Hernández Ruiz nos obsequia en Juchitán 1968, una experiencia desde la provincia oaxaqueña, una amena crónica sobre lo que vió, oyó y experimentó en su adolecencia y juventud en su natal Juchitán. Pero no se detiene ahí, porque Hernández también narra su tránsito a la madurez de la vida y de cómo los medios de información y los cambios provocados con el movimiento del 68 trastocaron los ancestrales usos y costumbres de esta simbólica provincia del estado de Oaxaca.

Cierra esta primera parte Jorge Machorro con su ensayo Volver a los 17 después de vivir medio siglo, con la clara intención de invitarnos a pensar en esta gesta cívica a través de la lectura de breves reseñas bibliográficas sobre los cambios ocurridos en 1968 a nivel nacional e internacional, recordando que el ímpetu rebelde de los estudiantes de aquella época se caracterizó por su animosidad, algarabía, participación desinteresada y hasta festiva y hedonista. El movimiento del 68 mexicano, apunta el autor, fue anímica y éticamente subversiva y antiautoritaria y este aliento fue el que reprimió el Estado mexicano con violencia, al extremo del genocidio.

La segunda parte del libro –Cincuenta años después– se inicia con un breve ensayo de Isidoro Yescas para hacer un recorrido crítico sobre los cambios y transformaciones que se escenifican en el ejercicio autoritario del poder tanto en la Universidad “Benito Juárez” como en el sistema político oaxaqueño.

De esta manera en Del autoritarismo al pluralismo democrático, Yescas analiza los mecanismos de control vertical y el andamiaje jurídico que antes del 68 garantizó el control de los órganos de gobierno de la UBJO por parte del poder ejecutivo estatal y autoridades universitarias, y el papel jugado por la Federación Estudiantil Oaxaqueña, como máximo órgano de representación de los estudiantes universitarios, para promover cambios en esta casa de estudios y vincularla con los movimientos sociales. En esa misma de reflexión analiza el proceso de transición del régimen de partido único –expresado en elecciones de carro completo para el PRI– al pluralismo en el sistema político-electoral.

El movimiento indígena, entendido como una línea de continuidad, por lo menos simbólica, con los anhelos transformadores del movimiento del 68 es tema de estudio de Jorge Hernández Díaz en El movimiento indígena y las movilizaciones de 1968. Con esta precisión, el autor es prolífico en describir los antecedentes y el contexto nacional y local que impulsan el surgimiento y consolidación de una multiplicidad de organizaciones indígenas durante el echeverriato, y de cómo la aparición del EZLN en los 90 se convierte en el detonador de cambios en las políticas gubernamentales hacia los pueblos indígenas de México y Oaxaca, y en la oportunidad para “montar una nueva hegemonía” para preservar la diversidad cultural de estos pueblos.

A partir del estudio de los cambios institucionales ocurridos en algunas universidades mexicanas, durante y después de 1968, Carlos Sorroza, Olga Montes y Cirenia Vásquez hacen un recuentode los fallidos procesos democratizadores en la UABJO y de las crisis recurrentes que ha padecido en las últimas décadas al grado que lo que hoy lo distingue es su rezago académico y el desorden administrativo-financiero. Los autores de UABJO: Movimiento estudiantil, crisis institucional y futuro incierto advierten, luego de pasar revista a lo que han hecho y dejado de hacer sus rectores, que para salvar a la UABJO haría falta romper con sus viejas inercias de control caciquil e impulsar reformas profundas en todos sus niveles.

Con ese mismo espíritu crítico y propositivo, Rodolfo Navarro considera que la exigencia de una reforma universitaria enarbolada por el movimiento estudiantil del 68 sigue vigente pues hasta la fecha la UABJO no ha podido definir un modelo educativo que le permita superar sus crisis y conflictos internos y despegar académicamente. De ahí que en su ensayo El movimiento del 68 y la UABJO: hacia un nuevo modelo educativo proponga realizar una evaluación a fondo sobre las fortalezas y debilidades institucionales de esta casa de estudios para consensuar un modelo educativo universitario que tome en cuenta su pasado y presente y, sobre todo, los diagnósticos y recomendaciones de los organismos evaluadores y acreditadores.

Teniendo como hilo conductor de sus reflexiones el 68 y los viejos y nuevos tiempos de un Oaxaca provincial y sumergido en una pobreza multidimensional, Manuel Matus expone en Oaxaca y su cultura, 50 años después sus puntos de vista sobre las diversas expresiones de los movimientos culturales tanto en el Istmo como en la ciudad de Oaxaca.

Por la pluma de Matus lo intangible cobra forma en su breve pero intenso repaso que hace sobre el significado cultural del movimiento sesentaiochero a 50 años de distancia, y de la importancia de no perder de vista la trascendencia de nuestra riqueza lingüística e identidad indígena, así como la fuerza que en el Oaxaca moderno han cobrado en la educación y las relaciones sociales las artes plásticas y la literatura.

El último texto del libro es de la autoría de Manuel Esparza, quien de manera suscinta expone en Impacto del movimiento de 1968 en la práctica de la antropología y conservación del patrimonio, el contexto, los personajes y las instituciones que contribuyeron en forma determinante a darle un fuerte impulso a la antropología social, así como para consolidar al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y, desde sus centros regionales, defender y preservar el patrimonio histórico nacional.

Asimismo, destaca que lo que hoy es el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) tuvo como antecedente inmediato el Centro de Investigaciones Superiores del INAH, promovido por un brillante antropólogo e intelectual como lo fue Gonzalo Aguirre Beltrán.

No se Olvida (el movimiento estudiantil del 68 en Oaxaca), es resultado del esfuerzo conjunto de un grupo de sociólogos, antropólogos y profesionistas de otras disciplinas, la mayoría formados en las aulas de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, que buscamos con estos testimonios y reflexiones críticas no solamente recuperar desde diversos ángulos la historia de lo que ocurrió hace 50 años en nuestra casa de estudios y su entorno social y político, sino sobre todo llamar la atención sobre el presente y el futuro de Oaxaca y sus instituciones.

A nombre de los autores agradecemos la generosidad del maestro Francisco Toledo por compartir su dibujo “Cañonazo”, de la colección Toledo/ INBA-IAGO (1999), mismo que ilustra la portada del libro. Lo hacemos de igual forma con el maestro Nicéforo Urbieta, quién nos facilitó alguno de sus dibujos elaborados en los inicios de la década de los setenta.

Oaxaca, Oaxaca

Julio 10 del 2018

Isidoro Yescas Martínez