Oaxaca y su cultura, 50 años después


Manuel Matus Manzo

Cincuenta años después de los sucesos de 1968, del empuje estudiantil que expresó el malestar social de México, todavía seguimos viendo en ellos una esperanza. Hay en esto un renacer constante, como en la cultura, y Oaxaca con gran necesidad es parte de la expresión. Nuestra lengua, de donde prácticamente se expresa nuestra alma, es contradictoria, bicéfala. El castellano y la lengua nativa se contradicen y se reconcilian. Tendremos que hablar y escribir para reconocernos. Los estudiantes expresan este momento, porque Oaxaca contiene esta riqueza múltiple; la Universidad es un espacio de libertad para su conciencia. No se puede abolir, pero se le puede pensar. Aquellos jóvenes de esos años están aquí para conmemorarlo, celebrar que siempre es posible repetir el dolor y la alegría; que la fuerza permanece y el régimen de entonces se ha desgastado y corrompido, que la cultura renace con otra visión. La juventud exige al poder y sus gobiernos, como a la familia, y a la iglesia, su inconformidad y su libertad. Eso otra vez es un recordatorio.