Las influencias del 68 en el movimiento indígena


Jorge Hernández-Díaz

Después del movimiento estudiantil de 1968, en México han surgido nuevas manifestaciones contra los resabios de ese estado de cosas en contra del cual se manifestaron los estudiantes universitarios y politécnicos. En ese tren se inscribe el movimiento indígena, constituido por una variedad de manifestaciones sociales a las que le dan sentido numerosos colectivos que recurren a su filiación étnica o cultural. Amén de su pluralidad, todos sus reclamos están asociados con comunalidades históricas, lingüísticas o culturales especificas usadas como justificantes para legitimar la movilización política. Las razones de sus argumentos son expresiones que hacen referencia a la identidad colectiva y, por lo tanto, constituyen una opción encontrada frente a perspectivas en las que los individuos son los actores centrales Se trata de reclamos que no estaban planteados en los movimientos sociales de los sesentas y setentas, más enfocados al cambio del sistema económico o a la democratización del sistema político en donde el individuo es el actor central y la defensa de sus derechos es preponderante. Todo esto más que marcar una línea de influencia directa entre el movimiento estudiantil y el movimiento indígena, parece indicar lo contrario, sin embargo, aunque el resultado resalte la diferencias, sus contenidos los ligan ampliamente.